La nueva vida en Barcelona de Willy Topp, ex jugador de la UC

El reloj marca las 20:50 horas en Barcelona y Willy Topp (29) está a minutos de comenzar un nuevo entrenamiento en el centro deportivo del Fontsanta Fatjó, un modesto club que compite en la liga regional de Cataluña.

Sorprendido por nuestro llamado, el delantero formado en Universidad Católica acepta un mano a mano con AS Chile para hablar de su nueva vida y detallar su meteórica carrera en el fútbol. “Dejé de jugar profesionalmente hace casi cinco años”, advierte.

Su nombre se hizo conocido en el verano de 2003. La Selección Chilena Sub 17 que dirigía César Vaccia se preparaba para el Sudamericano a disputarse en Bolivia. Contaba con nombres como Hans Martínez, Matías Fernández, Carlos Villanueva y Felipe Flores, pero quien llegaba como gran figura era Willy Topp, gracias a los 23 goles que marcó durante los 28 partidos de preparación.

Aquella aventura terminaría con un fracaso rotundo para el equipo de Vaccia y con Topp sin poder ratificar su cartel: No anotó ningún gol. El delantero nacido en Temuco jamás bajó los brazos y a poco andar comenzó a hacerse un nombre en el club de sus amores. Eso hasta el año 2007 en que quedó libre y decidió cambiar de aires: Fichó por el Bradford City de la tercera categoría inglesa.

“Sinceramente, hasta el día de hoy me arrepiento de haberme ido de Chile. El último partido se lesionó el ‘Pájaro’ Gutiérrez, entré yo y jugué casi 80 minutos. La UC quería que me quedara, me ofrecieron un contrato nuevo y me subieron el sueldo, pero como yo soy llevado a mis ideas decidí irme. Debí haberme fogueado más en Chile y de ahí haber intentado emigrar a Europa, pensando que tenía facilidades por mi pasaporte alemán”, señala el temuquense.

Su paso por Inglaterra estuvo lejos de ser lo que esperaba. La negociación entre la UC y el Bradford se extendió por casi dos meses y estuvo a punto de resolverse en la FIFA, ya que los cruzados exigieron una altísima cifra por los derechos de formación.

“Ese tiempo hizo que yo me insertara al equipo cuando ya llevaban dos meses de torneo. No fue fácil, pero igual terminé jugando varios partidos, incluso algunos de titular. Después me lesioné de los gemelos, tuve que operarme, pero no salió bien. Me costaba correr, mis piernas no aguantaban los campos pesados de Inglaterra. De ahí en más jugué poquito y terminé rescindiendo contrato”, detalla.

El Lorca de la tercera categoría española sería su nuevo paradero, pero por problemas económicos su estación allí sería corta. Emigró al modesto Jumilla, también de España, y luego aceptó el llamado de un captador de jugadores que conoció en Inglaterra para actuar en el Royal Montegnée de Bélgica, una academia que jugaba contra equipos profesionales. Sólo estuvo cinco meses.

“Volví a Inglaterra y en el partido que se decidía mi fichaje en un club me fracturé una costilla y el cartílago de una rodilla. Antes ya me había operado los gemelos y el quinto metatarsiano. Ahí decidí parar, al final jugar era más un sufrimiento que disfrutar”, confiesa.

“Nunca volví a Chile. Estuve intentando, pero tampoco yo presioné ni insistí y finalmente no pasó nada. Estuve en España sin hacer nada, tenía amigos chilenos y me quedaba con ellos. Después me fui a Inglaterra y empecé a trabajar en cosas que no tenían nada que ver con el fútbol. Hace seis meses volví a España. Mi familia quiere que me vaya a Chile, pero yo no quiero aún”, agrega Willy.

Ya en Barcelona, el ex delantero chileno recibió una invitación para jugar en el Fontsanta Fatjó, equipo que compite en la segunda categoría de la liga catalana. La oportunidad lo tiene feliz. “Conocí al entrenador a través de un amigo de mi polola, me invitó a participar y decidí intentar para ver cómo funcionaban mis pies y mis rodillas. Y aquí estoy, entrenando y jugando. No me lo esperaba. Ahora lo vivo como un hobby. Aspiramos a subir a la Primera catalana y ya la siguiente es Tercera División. No es remunerado, sólo lo hago porque el fútbol me apasiona”, confiesa.

La conversación está por terminar, el equipo ya está entrenando, pero el ex delantero de la UC quiere hacer un mea culpa y detallar los sueños que quedaron inconclusos. “Mi generación tiene muchos jugadores que ahora están en la Selección. Tengo muy buena relación con Mauricio Isla, compartimos mucho cuando coincidimos en Inglaterra. También hablo harto con Carlos Villanueva. Son esos los momentos en que me da la sensación de que perfectamente podría haber estado como ellos ahora. A los 17 y 18 años era un jugador de proyección que pudo haber tenido un mejor futuro”, apunta.

“Si pudiera volver el tiempo atrás firmaría el contrato que me ofreció la UC. Los padres tienen que aconsejar y apoyar a los jóvenes. Yo me fui chico de la casa, a los 12 años, entonces de ahí en adelante tomé mis decisiones solo, más allá de que en Católica había gente encargada de ver esos temas. Me faltó que alguien me pusiera todas las cosas sobre la mesa, me dijera has esto o esto otro porque más adelante te puede pasar esto o esto otro. Hay que pensar las cosas 1000 veces y estar bien asesorados por una persona de confianza que te guíe y te ayude a tomar las mejores decisiones”, cierra Willy Topp, el delantero que alguna vez soñó con ser el ‘9’ de la “Roja”.

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