Hoy juega toda una generación

Antes, en mi época, se llamaban adolescentes. Ahora creo que se hacen llamar teenagers. Supongo que en inglés todo suena más cool… El caso es que hablamos de esos niños que odian ser niños y desean acelerar el paso para ser adultos. Pues bien, hay una ciudad llena de estas hormonas andantes que aún no han visto a su equipo lograr una gesta histórica. Vigo necesita que sus teenagers se desfoguen con su equipo. Es casi una labor social obligatoria. Su pubertad no sería plena sin un orgasmo futbolístico de estas características.

La historia se escribe en días como hoy y los veinte elegidos que han viajado a Madrid vestidos de celeste son conscientes de ello. Allí, en el Calderón, perdió el Celta una final en los noventa desde el maldito punto de penalti. Nunca estuvo tan cerca el equipo vigués de alzarse con un título. Han pasado más de veinte años de aquello y quince desde la última final. No ha habido ni siquiera semifinales por el camino. Es la hora de que toda una generación viva su propia historia. Ya no quieren escuchar más cuentos, quieren sentirlo ellos.

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