Federer, 34 años, y ahí sigue

Ahí está Federer. Grandioso e incombustible. Con 34 años y 18 después de aparecer por los torneos de la ATP. Desafiando en las semifinales del Abierto de Australia al mismísimo Djokovic. Lo que ningún otro tenista del mundo consigue, ni siquiera Nadal en los últimos tiempos, lo hace él: llegar tan lejos que acaba encontrándose con Djokovic. El año pasado sucedió ocho veces. Y hubo tres victorias de Federer. Una en una final de prestigio: la del Masters 1.000 de Cincinnati. En los enfrentamientos entre ambos hay empate a 22. Es una rivalidad que parece no tener fin. Como la de Djokovic-Nadal. Registra un 24-23. Pero en este caso se trata de dos jugadores de 28 y 29 años. Federer tiene 34, y no se le acaba la cuerda.

Federer mil veces se ha caído y mil veces se ha levantado. En Australia precisamente pareció entregar el testigo a Nadal cuando éste le ganó en la final, y no pudo reprimir las lágrimas. Sucedió en 2009. Se repuso, pero llegó 2011 y fue el primer año que no alzó ningún torneo de Grand Slam. Volvió a rehacerse y otra vez dos años después únicamente venció en un torneo, el modesto de Halle. Nueva recuperación, con cinco títulos en 2014, seis en 2015 y… veremos este año. De momento está en las semifinales de uno de los cuatro grandes. Frente a Djokovic. El único que le puede parar en las rondas finales de los torneos. Y no siempre. Técnica, dominio, elegancia, colocación, movilidad, concentración, trabajo… Federer es… Federer.

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