¿Cómo juegan Italia, Grecia, Croacia, Irán y Túnez?

Las cartas están sobre la mesa. La espléndida Turín, ciudad de ópera y palacios, será la última aduana antes de Río. Grecia, Irán, México, Italia, Túnez y Croacia. Solo uno podrá pisar el parqué del Pabellón Olímpico.

¿Qué les espera a los ’12 Guerreros’ de Valdeolmillos en el repechaje FIBA? La respuesta: dos potencias mundiales, una eterna promesa con un pasado tan luminoso como trágico y dos selecciones en franco ascenso, lejos de la élite, pero sumamente competitivas. Después de haber sido apeados de la final del FIBA Américas por Argentina, instancia que les habría otorgado el salvoconducto a Río, el ‘Tri de baloncesto’ obtuvo reintegro. Nadie desestima una segunda oportunidad, pero la afrenta sería aún más complicada. ¿Cómo son los rivales de México en la última frontera antes de Brasil?

Grecia

Los helénicos poseen una de las ligas más poderosas de Europa, dominada por dos gigantes del basquetbol FIBA: Olympiakos (tres veces campeón de la Euroliga) y Panathinaikos (seis Euroligas, segundo máximo ganador de todos los tiempos, junto a CSKA Moscú y Maccabi Tel Aviv). El basquetbol griego pregona el juego exterior, rubrica del estilo europeo, aunque también es capaz de blindar la pintura. La puntería de Vassilis Spanoulis, la versión griega de Stephen Curry, es un arma letal cuyo índice de mortandad es escalofriante (pregúntenle al Real Madrid de Pablo Laso). Perperoglou y Papanikolaou, también con aptitudes de francotirador, dominan a plenitud el juego en el perímetro. Y, portando el estandarte, Giannis Antetokounmpo, el coloso que domina la duela de los Bucks de Milwaukee: .538 de dobles y líder de tapas de su equipo en el presente curso NBA. No podemos olvidar la presencia de Ioannis Bouroussis, quien podría batirse a duelo por el control de la llave con su compañero en el Real Madrid, Gustavo Ayón.

Irán

Bronce en el último FIBA Asia, la selección persa está conformada, casi íntegramente, por jugadores que militan en la liga local. A pesar del sedentarismo de sus elementos, Irán dominó el basquetbol asiático en la última década; oro en tres de los últimos cinco torneos continentales. Su metodología, más bien tendiente al cuerpo-a-cuerpo, les convierte en un equipo sumamente correoso. Clasificaron al Mundial de España, donde solo pudieron doblar a los egipcios. En descarga suya, compartieron grupo con los anfitriones, Brasil, Francia y Serbia. Mohammad Hassanzadeh, delantero de poder con gran potencia y buen tiro medio, es el encomendado para cargar con sus esperanzas.

Italia

La ‘Azzurra de la duela’ es un equipo lleno de trucos. Ni la España de Pau Gasol, campeona del Eurobasket, pudo descifrarle. Lo mismo despliega a sus francotiradores adiestrados en la NBA: Belinelli (Sacramento Kings) y Gallinari (Denver Nuggets), que penetra las defensas con el taladro accionado por Daniel Hackett (Olympiakos). En la pintura, Andrea Bargani (Brooklyn Nets) es una muralla que necesita de varias bolas de demolición para derrumbarlo. En pocas palabras, un equipo capaz de adecuarse a las circunstancias del rival y del partido. Puso de rodillas al actual campeón de Europa, y eso es decir. Aunado a sus aptitudes camaleónicas, contará con el incondicional apoyo de la grada. En Turín no arden los árboles como en Belgrado, pero Turín ha visto caer a Gascoigne, al Madrid de Ancelotti y al Brasil del 90.

Túnez

Campeones del Afrobasket de 2011 y bronce en 2015. Último lugar del Mundial de Turquía en 2010. El combinado tunecino, si bien muy distante del basquetbol de alcurnia, ha irrumpido como una potencia emergente en la escena africana. Michael Toll, base de origen estadounidense que juega para el Büyükçekmece de la liga turca, y Salah Mejri, centro suplente de los Dallas Mavericks, son sus mayores cartas mediáticas. También merece mención Makram Ben Domdhane, sexto máximo anotador del Afrobasket, integrante del Etoile Sportive du Sahel.

Croacia

La selección croata siempre evocará una pregunta de melancolía masoquista: ¿qué habría sido de Yugoslavia en los JJOO de Barcelona 1992 si no se hubiera desintegrado? La Croacia de Kukoc y Petrovic fue el único equipo que plantó cara al enternecedor ‘Dream Team’ estadounidense. ¿Y qué hubiera sido si añadimos a Vlade Divac, Žarko Paspalj, Zoran Savic? Nunca sabremos. Petrovic murió en un accidente de tránsito en 1993 y Croacia nunca pudo despegar a pesar del arrastre del basquetbol en el país. Su máximo logro, tras la plata de Barcelona, fue un tercer lugar en el Mundial de 1994, con los retazos de la generación Petrovic. Hoy, su plantilla tiene más músculo y más genio que en otras entregas. Bojan Bogdanovic (Brooklyn Nets) en los controles, Dontaye Draper (Anadolu Efes) como comodín y Ante Tomic (Barcelona) como el monstruo que custodia los aros. Y no olvidemos el factor sorpresa de Mario Hezonja (Orlando Magic), el heredero, al menos en las formas, de Petrovic; en Barcelona esbozó trazos de prodigio, mismos que han sido borrados en Florida. Pero el talento no se evapora.

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