Ibarguen y Medina, hermandad que busca gloria en Santa Fe

Bien lo dice una tradicional frase: “Los amigos son los hermanos que escogemos”. Bueno, para mayor exactitud, se escogen de acuerdo a lo que depara la vida. Y vaya que la vida de los futbolistas, generalmente,  es bastante diferente a la de una persona del común.

Carlos Ibarguen y Miguel Medina, como sucede con gran parte de los futbolistas juveniles en Colombia,  afrontaron su juventud sin la compañía de su familia.  El fútbol, en muchos aspectos, hace madurar más rápido a las personas.  Ellos, cuando tan solo tenían 15 años, tomaron la decisión de prepararse para ser futbolistas y eso implicaba salir de sus hogares para embarcarse en un proyecto sin garantías.

Comienza y se fortalece una amistad

Fue en Fútbol Paz, una de las escuelas más importantes del Valle, donde la vida les dio la oportunidad de conocerse.  Carlos dejó Buenaventura hace 5 años y llegó a Cali, en donde fue contactado por el semillero de Cortuluá. Miguel, de Pradera también fue invitado a hacer parte de la escuela. Desde el primer día, hubo conexión.

“Nosotros vivíamos en una finca, alejada de todo, donde solo pasaban carros. Los demás muchachos eran todos de Tuluá, nosotros éramos los únicos de otros pueblos y llegamos casi al tiempo. Desde el primer día nos hicimos amigos, empezamos a andar juntos y éramos nuestro apoyo”, afirma Ibarguen.

La amistad se fortaleció en la cancha. Miguel, como volante de armado, e Ibarguen, como delantero, se convirtieron en los socios ideales dentro del campo de juego, aunque claro, como juveniles, tenían mucho por aprender.

“Recuerdo, que en uno de los primeros partidos, le puse como cinco pases para gol a Carlos, pero todos se los ‘comía’ (Risas). Al siguiente partido, preferí no pasársela y rematar yo mismo. Se puso bravo y me alegaba, que porque no se la pasaba, yo apenas me reía. Él se enoja si no anota”, cuenta Medina

“De a poco, por así decirlo, comenzamos a ser las figuras, marcábamos de a dos o tres goles cada uno en los partidos, nos entendíamos muy bien en la cancha”, explica Miguel.

Sin familiares y conviviendo, la amistad también se fortaleció.  “Por las noches, cuando llovía muy duro, pegábamos los colchones para que no se nos mojaran, y empezábamos a hablar de nuestros sueños, de lo que queríamos hacer cuando fuéramos profesionales. Nos contábamos todo, éramos como nuestra familia”.

Afrontar los retos

Como futbolistas, crecían constantemente. Claro, tuvieron que pasar momentos difíciles, en los que, afortunadamente, tuvieron la fortaleza y mantuvieron su convicción para seguir en carrera.

“Uno alcanza a dudar en algún momento. A mí me hicieron esa pregunta hace un tiempo, que si creía que iba a ser profesional. Yo veía compañeros que se iban a equipos profesionales, eso motivaba, pero también me preocupaba porque yo seguía ahí”, afirma Ibarguen.

A Miguel, por ejemplo, algunos le decían que era muy delgado para poder jugar algún día fútbol profesional e incluso, en algún momento, quiso retirarse para dedicarse a trabajar. “Yo le dije al profe, después de perder una semifinal con América, que me quería ir a trabajar con mi familia. Pero el profesor me convenció de quedarme, me dijo que el fútbol tenía mucho por darme”, cuenta.

Incluso, en algún momento tuvieron que separarse.  Miguel se fue a jugar al América y Carlos insistió en que volviera. “Le dije al profe: deberías traer a Medina, mira que nos hace falta en el equipo y ahí mismo volvió. Es como si el destino se encargara de que estemos juntos”.  Los jugadores también compartieron en la Selección Colombia Sub 17  y les llego la oportunidad de jugar en la B con Cortuluá.

Paso a paso, se cumple el sueño de ser profesional

Fútbol Paz les dio la oportunidad de jugar en la Categoría B con el Cortuluá en 2013. Allí, empezaron a hacer sonar sus nombres. El primer gol de Carlos, fue soñado, ante nada más y nada menos que el América de Cali.

“Jugábamos en el Pascual Guerrero, obviamente tenía nervios, solo tenía 17 años,  pero era con lo que soñaba. Me centraron un balón y de remate de cabeza la mandé al fondo, fue un golazo. Yo no sabía ni qué hacer, es estadio lleno de hinchas del América, no sabía para dónde coger y además ganamos. Fue un momento único”,

En el 2014, ambos jugadores marcaban diferencia y se ganaron un puesto en el equipo, a pesar de su corta edad. Y fue en el cuadrangular de ascenso del 2015 cuando ellos mismos labraron su oportunidad de jugar en la primera división.

“En Bogotá hicimos un gran cuadrangular y logramos el ascenso. Sabíamos que estábamos a un paso de poder jugar como profesionales en la primera división”, declara Medina.

Y así fue. Inició la temporada 2015 y Cortulúa fue la grata sorpresa en Colombia, especialmente por un nombre; Miguel Medina.

“Mucha gente me día que yo no iba a poder jugar profesional porque era muy delgado, porque solo pesaba 60 kilos, yo siempre les decía que eso no importaba, sino la calidad.  Cuando debuté, demostré que sí podía. Fue el primer partido de Cortuluá de nuevo en la A, contra Envigado, fui suplente y el profe me mandó a la cancha a falta de 20 minutos. Cuando se estaba acabando el partido, cogí el balón y remate desde afuera del área. Cuando yo vi que Breiner Castillo no alcanzaba el balón y entró, no lo podía creer, lloré de la emoción y no pude dormir”, describe Medina.

El volante se llenó de confianza y demostró que no fue casualidad. En el siguiente partido anotó dos tantos más frente a Pasto, en calidad de visitante. 

En la tercera fecha, Medina e Ibarguen marcaron los dos tantos de la victoria del Cortuluá frente al Junior.  El equipo tulueño (líder de la Liga)  y sus juveniles, eran noticia en el FPC. Medina era el goleador, un volante de 19 años marcaba la pauta. “Cuando llegamos a primera y vimos que marcábamos tanta diferencia, yo le dije a Miguel: De acá nos vamos para Europa, nosotros tenemos mucho fútbol (risas)”, recuerda Ibarguen.

Después el equipo tulueño mermó, aunque los dos jugadores fueron revelaciones en la temporada. En el 2015, Medina anotó 7 tantos, mientras que Ibarguen se reportó con 20 goles. Números extraordinarios para dos jóvenes sub 20 que debutaban en la Liga. El fútbol nacional e internacional fijó sus ojos en ellos.

El destino los mantiene unidos en Santa Fe

Al final del 2015, todo indicaba que Carlos y Miguel, finalmente, tomarían rumbos diferentes. Ibarguen fue comprado por Tigres de México, mientras que Medina tenía ofertas en Argentina y Deportivo Cali. Pero el destino, caprichoso, lo mantuvo juntos.

El 20 de diciembre, Santa Fe cerró la contratación de Miguel Medina, en calidad de préstamo con opción de compra.

“Cuando mi agente me dijo que venía a Santa Fe, yo no lo podía creer, me olvidé de todo lo que tenía que hacer. Quedé impactado por varias horas, no podía dormir, era un sueño hecho realidad. Mi familia estaba súper feliz, todos mis compañeros me felicitaban. Para mí es un gran orgullo llegar al mejor equipo de Colombia en la actualidad.  Además llegó y al rato nos vamos para Miami (risas), yo no conocía Estados Unidos, fue una de las mejores experiencias de mi vida”, explica el mediocampista.

Mientras tanto, Ibarguen desconocía su futuro. Tigres buscaba equipo para prestarlo.  Dos días después, Santa Fe llegó a un acuerdo con el equipo mexicano.

“Cuando yo supe que podía ir a México o que me cedieran a otro equipo colombiano, hacía mucha fuerza para que Miguel Medina llegara a un buen equipo en Colombia. Yo sabía que Santa Fe era una de las opciones para mí, y hacía fuerza para que él llegara a Santa Fe. Cuando me enteré que él iba para Bogotá, me alegré mucho. Pero la alegría fue mayor cuando supe que yo también venía” asegura.

Los dos jugadores concuerdan en decir que es un sueño y un privilegio estar en Independiente Santa Fe, equipo en el que aspiran dejar su huella.

“Llegar al campeón continental, a Bogotá, compartir con jugadores tan grandes como Omar Pérez y Seijas, es una gran bendición, algo que uno no espera que suceda tan rápido, que nos reciban tan bién, es algo muy bonito”, dice Medina.

“Yo quiero hacer historia en Santa Fe, ese es mi objetivo, poder jugar lo que más se pueda, que la hinchada me quiera, ganar la Copa Libertadores sería histórico, o poder ganar alguna de los torneos que jugamos”, declara Ibarguen.

Hermanos del fútbol

Carlos sobre Miguel: “Miguel fue un hermano que me dio el fútbol y la vida, es la mejor persona que conozco. Él sabe cosas de mí que nadie más sabe, conoce mis secretos y yo los suyos. Cuando necesito apoyo, yo sé que cuento con él y él sabe que cuenta conmigo. ”

“Yo siempre, siempre he dicho que Miguel va a ser una estrella. Es un jugadorazo, para que triunfe en Europa, para mí va a ser el próximo James Rodríguez, tiene muchísima calidad y confianza. Ya lo demostró en Cortuluá y lo va a seguir haciendo en Santa Fe”.

Miguel sobre Carlos: “Carlos es la mejor persona del mundo, es respetuoso, siempre ha existido confianza entre los dos, en la calle el refleja lo humilde que es,  es un gran personaje. Es humilde, a los dos nos caracteriza eso, somos iguales hoy en día a cuando nadie nos conocía”.

“Es un goleador nato, es el mejor delantero con el que he jugado en mi vida, se enoja cuando no marca. Hace cosas que otros delanteros no hacen. Tiene las condiciones para jugar por dentro o por fuera, sabe con la pelota, sabe definir. Le han puesto los defensas más fuertes de Colombia y me impresiona que siempre tiene la capacidad de eludirlos y dejarlos botados”.

 El fútbol los presentó y ellos se hicieron amigos. Se escogieron como hermanos: “Nosotros siempre hemos dicho que nos vamos a recomendar a los equipos a los que vayamos. A donde él vaya, yo voy. La vida nos tiene para grandes cosas juntos”, concluye Medina.

 

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada . Guarda el enlace permanente.