¿Es buena idea guardar tus archivos en la nube?

El almacenamiento local tiene sus limitaciones en términos de capacidad de almacenamiento y disponibilidad. Hablamos de limitaciones de capacidad por el peso máximo que albergan, y de disponibilidad en tanto que se requiere, por lo general, una conexión física. Y estos son problemas que resuelve el almacenamiento en la nube, gracias a que los servidores remotos ofrecen más capacidad de almacenamiento -según lo contratado- y una disponibilidad remota ‘absoluta’ en tanto que exista conexión a Internet por la parte del cliente. Pero, ¿es buena idea guardar nuestros archivos en la nube?

Seguridad y privacidad en el almacenamiento remoto (cloud)

En este tipo de almacenamiento dependemos de terceros a todos los niveles. La unidad de almacenamiento, ofrecida por un servidor, también tiene unas prestaciones máximas como componente de hardware, y no siempre conocemos con exactitud cuáles son. Ahora bien, esto quizá sea lo de menos. El problema está en la conexión entre servidor y cliente, en términos de seguridad, y el cifrado que se emplea para el intercambio de información entre ambas partes. Un dato crucial para decantarnos por uno u otro servicio, y uno u otro proveedor del mismo.

Y en cuanto a la privacidad, hablamos de los riesgos que entraña desconocer, con precisión, la relación de la propia empresa que provee el servicio con los servidores que albergan nuestra información, nuestros archivos. En el propio contrato del servicio ‘cloud’ es donde se contemplan los términos de uso y la política de privacidad, que en el caso de servicios gratuitos, evidentemente, se aleja de la ‘máxima protección’ que nos ofrece el almacenamiento local con respecto a la privacidad.

Disponibilidad de los archivos

De nuevo hay que contemplar el ‘factor dependencia’. El almacenamiento remoto significa, como adelantábamos, que el medio que almacena nuestros ficheros y archivos está ubicado en un punto remoto, donde estén situados los servidores del proveedor del servicio de almacenamiento en la nube. Por lo tanto, la disponibilidad ya no depende de la conexión física que establezcamos con el medio local, o del funcionamiento del propio hardware que podemos revisar físicamente. En este caso, dependemos de terceros para la disponibilidad del servicio y, por tanto, la suerte de poder utilizar nuestros archivos desde cualquier punto del planeta con conexión a Internet es algo que no podemos controlar.

¿Es buena idea guardar nuestros archivos en la nube?

Sí, pero con matices. Siempre hay que revisar el contrato con el proveedor del servicio, y los detalles del propio servicio en términos de seguridad, privacidad y prestaciones. A partir de aquí, si cumple con nuestros requisitos o exigencias, no debemos olvidar el punto que comentábamos sobre la disponibilidad. Por lo tanto, siempre es recomendable tener una copia local de los archivos más imprescindibles, o bien un respaldo de los mismos en otro servicio de almacenamiento en la nube. De esta forma, si los servidores de un proveedor dejan de funcionar correctamente, podremos recurrir a nuestra copia local, o bien al ‘cloud’ de otro proveedor’.

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