El Valencia se vuelve a topar con su kryptonita: el Limoges

Superman también tenía su kryptonita. Y ésta para Valencia Basket también es de color verde y se llama Limoges. Sólo un equipo ha vencido a los taronjas este año. Pero lo ha hecho dos veces en siete días y eso duele. Además, el grupo se le complica a Valencia Basket que necesita ganar sí o sí en Thesalonika al PAOK la próxima semana para devolver las aguas a su cauce. Limoges volvió a sacar de la pista a hachazos al Valencia. E igual que la semana pasada, los valencianos sólo aguantaron poco más de dos cuartos a un Limoges que ha renacido de la mano de Vujosevic.

De entrada, Limoges salió decidido a continuar con la dinámica de hace una semana. Un triple de Boungou-Colo hacía presagiar lo peor. Sin embargo, Valencia tuvo personalidad. Dos triples seguidos, al final del primer acto de Rafa Martínez puso la máxima diferencia visitante (18-23).

Sin embargo, la pléyade de estrellas del Limoges que andaban dormidos toda la temporada despertó en Valencia para no volver a dormitar. En el segundo acto fue McCalebb quien asumió la responsabilidad, ante el desacierto de los exteriores, para devolver los +7 para los verdes (39-32) al descanso. Las continuas pérdidas (hasta 9 en la primera mitad) lastraron las esperanzas taronjas.

Tras el descanso, Rafa Martínez se echó al equipo a la espalda y enganchó un parcial (4-14) para devolver el 43-46 y la ilusión al líder de la ACB. Pero ahí apareció Dusko Vujosevic. Forzó una técnica y el arbitraje ya nunca fue igual. Los hachazos franceses ya no eran falta y así era una cruzada anotar cada canasta. Valencia se estancó en el punto 50 y Limoges fue sumando. Hasta que una canasta con adicional de Payne puso la máxima ventaja hasta el momento, al final del tercer cuarto (62-50).

Aún así, Valencia aún tuvo un arranque de orgullo. Y seis puntos seguidos de Diot dieron algún atisbo de ilusión (62-56, min.32). Hasta aquí llegó la nieve porque el nivel de intensidad del Limoges aumentó y la voluntad de los árbitros de pitar faltas disminuyó todavía más. Valencia se salió del partido y la máxima ventaja llegó a los +20 (80-60). Ahí le entró la cordura a los taronjas e intentaron que la diferencia fuera la mínima posible.

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