El Liverpool se mete en la final de la Capital One por penaltis

El Liverpool se clasificó para la final de la Capital One Cup tras vencer al Stoke City en la tanda de penaltis. El equipo de Klopp desaprovechó el 0-1 de la ida al caer 1-0 durante los 120 minutos de tiempo reglamentario. Sin embargo, el discutido Mignolet detuvo dos lanzamientos a Crouch y Muniesa en los penaltis para acercar al técnico alemán a su primer título como técnico red. El Everton o el City serán su último obstáculo

Los primeros 40 minutos resultaron en balde. Sólo hubo una media ocasión reseñable de Walters entre dos equipos más preocupados de no encajar que de marcar el gol. Porque el Liverpool sabía que el 0-0 le valía un hueco en Wembley y porque el Stoke era consciente de que el gol red suponía el final del sueño. Por eso los visitantes, más necesitados, fueron ligeramente superiores en una batalla que se lidió tanto en la pizarra de los entrenadores como en un campo donde sobraban los errores y faltaban detalles de talento de los Firmino, Lallana, Bojan, Arnautovic y compañía. 

Pero cuando todo hacía indicar con el 0-0 al descanso, Bojan, convertido ahora en estiloso mediapunta, sacó un centro perfecto al área para que el austriaco pusiera las tablas en la eliminatoria con el 0-1 en el minuto 46. El gol, en posible fuera de juego, fue un palo para el Liverpool, pero un alivio para el aficionado que quería ver más fútbol. 

Los Reds, quizá también influenciados por la charla de Klopp en el vestuario, salieron más agitados en la segunda mitad y pronto encontraron medio premio con un balón al palo de Firmino. Klopp intentó meter la siguiente marcha al partido con la entrada de Benteke por Henderson. El cambio pareció tener efecto inmediato pero el ímpetu del belga fue disolviéndose al tiempo que también lo hacía su equipo. Los reds buscaron aún así un arreón final a la desesperada conscientes de que la reglas de la Capital One Cup le perjudicaban en la hipotética prórroga (sólo entonces el gol del visitante vale doble). Así, Flanagan tuvo una ocasión para empatar el encuentro poco antes de que el Liverpool reclamara penalti por una mano de Pieters que el árbitro apreció como involuntaria. 

La prórroga fue ya entonces inevitable mientras ambos equipos buscaban evitar la ruleta rusa de los penaltis. Firmino lo intentó primero con un disparo que repelió el excelente Butland y Van Ginkel lo acarició justo antes del descanso con otro tiro al palo. Pero ni ellos ni la salida del eléctrico Ibe al campo fueron capaces de resolver una eliminatoria que tuvo que esperar hasta la tanda de penaltis para encontrar ganador. Ahí, pese a que el Stoke ya había eliminado al Chelsea en esa lotería Mignolet frenó a Crouch y Muniesa para meter a su equipo en la final de Wembley.

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