La conjura de los Cubbies se prepara de cara al 2016

En una ciudad con las expectativas desatadas ante lo que puede ser una temporada histórica, los Chicago Cubs han celebrado su 31ª convención anual. El evento, para el que se agotaron las entradas y se reservaron las habitaciones con una antelación pocas veces vista, se celebró del 15 al 17 de enero en el hotel Sheraton siendo la traca final a unos actos que han acercado, más si cabe, a los miembros de la franquicia con sus conciudadanos.

Primero fue el “Thankmas” (nombre compuesto de Acción de Gracias, Thanksgiving, y Navidad, Christmas) celebrado por Joe Maddon el miércoles 13. El entrenador, siguiendo una tradición inaugurada por él mismo, preparó y sirvió, con muchos de sus pupilos, una cena casera italiana con recetas de su propia familia para más de 130 personas de Chicago sin hogar. A Maddon, conocedor de que hay gente que necesita ayuda todo el año y no sólo en fechas señaladas, le encantaría que este acto se institucionalizara aunque es consciente de la dificultad de esta empresa.

Al día siguiente, además de visitas a hospitales, repartir bocadillos saludables en escuelas de primaria, pintar murales y servir el almuerzo a veteranos del ejército, la familia de Anthony Rizzo organizó un evento benéfico, plagado de actuaciones cómicas, para recaudar fondos para la lucha contra el cáncer. Rizzo es especialmente sensible a esta enfermedad, ya que el mismo fue diagnosticado con linfoma de Hodgking en 2008, cuando formaba parte de las ligas menores de los Boston Red Sox.

Y finalmente el viernes llegó la convención, el evento en el que los fans conocen de primera mano a las nuevas incorporaciones. Por supuesto, no faltaron Jason Heyward, Ben Zobrist, John Lackey y Adam Warren. De hecho, sólo cinco de los cuarenta jugadores del roster excusaron su presencia.

Durante tres días, jugadores, entrenadores, directivos y aficionados han compartido espacio y actividades para todos los públicos. Los más pequeños disfrutaron de artistas de globos, caricaturas, pintura en la cara, juegos de béisbol y una rueda de prensa de los jugadores, organizada por el hospital infantil Advocate y exclusiva para ellos. Aquellos interesados en la gestión acudieron a un seminario con el presidente de operaciones Theo Epstein y el gerente Jed Hoyer. Maddon y su equipo se sometieron al escrutinio de sus aficionados y para terminar se explicó en una reunión el sistema de ligas menores de los Cubs.

La convención supone una oportunidad para comprar artículos, conocer a los jugadores y obtener su autógrafo y participar en una rifa que organiza la familia Rizzo con fines benéficos. Un porcentaje de todo lo recaudado en la convención se destina a beneficencia. Hasta este año, la convención lleva recaudados cuatro millones de euros.

Este año ha sido especial porque después de alcanzar la postemporada por primera vez desde 2008, la ilusión está desbordada y se ven opciones reales de alcanzar un título que no se logra desde 1908. Tras la reunión de plantígrados, un rugido se ha escuchado en todos los puntos de la unión y es que los Cubs, conjurados, quieren cazar de una vez por todas la Serie Mundial.

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