¿Es un buen momento para contratar una hipoteca fija?

La hipoteca fija ha sido el “patito feo” de las hipotecas durante muchos años, pero su crecimiento puede llevar a que la situación cambie radicalmente y, al menos, compartir liderazgo con las hipotecas variables. En el mes de noviembre un 40% de los préstamos con garantía hipotecaria contratados fueron a tipo fijo, nada que ver con el apenas 10% que se contrataba en pleno boom hipotecario antes de la crisis. La razón de este boom es claro, el precio.

El Euribor sigue en mínimos históricos. Tras romper la barrera del 0,05% el 7 de enero, se mueve estos días ligeramente por debajo de este porcentaje en espera de lo que señale Mario Draghi en su reunión de Enero. Lo que ya es muy claro es que aún hay margen para que los tipos bajen más y que los tipos en tasas muy reducidas, por debajo del 1%, durarán bastantes meses. Con todo ello, las entidades financieras tienen margen para ofrecer tipos fijos nunca vistos, de alrededor del 2% e incluso inferiores a este. Si a todo ello unimos que los diferenciales de las hipotecas variables son mucho más altos que antes de la crisis, el resultado es pagar una diferencia mucho menor por una hipoteca fija que una variable.

La limitación temporal no las hace accesibles a todos los casos

¿Es así en todos los casos? Desgraciadamente no. Hay algo que no ha cambiado en los últimos años y es que las mejores condiciones se encuentran en las hipotecas fijas firmadas para plazos cortos, no más de 10-12 años. De hecho, que se contrataron estaban ligados a un tipo de interés fijo. De hecho, casi el 90% de las hipotecas fijas firmadas son para plazos de menos de 10 años.

El plazo es una variable determinante de la cuota hipotecario, unido por supuesto a la cantidad. Si el plazo es corto y la cantidad importante, el resultado es una cuota muy elevada, algo que haría inviable buena parte de las hipotecas. Por ello, las hipotecas fijas se centran más en las operaciones de menor cantidad, es decir, lejos por ejemplo de la mayoría de las compras de vivienda en las grandes ciudades. Si ya se busca una hipoteca fija para una operación de cuantía importante, ya nos alejaríamos del 2% y con ello si pagaríamos bastante más los primeros años por una hipoteca fija que por hipotecas variables con diferenciales por debajo del 1%.

Qué tenemos que tener en cuenta a la hora de elegir una hipoteca fija

¿Me conviene? Quién se hipoteque a tipo fijo sacrifica pagar algo más por su hipoteca estos años por más seguridad futura. Más allá de las particularidades que acabamos de analizar, si lo que valora es la tranquilidad, desde luego este es un momento ideal para la hipoteca fija. Conoceremos perfectamente qué es lo que pagaremos durante toda la vida del préstamo sin que tengamos ningún susto, como cuando, por ejemplo, el Euribor a 12 meses superó el 5% de interés en el 2008.

Todo ello, valorando que durante muchos meses estaremos “perdiendo dinero” con respecto a la hipoteca variable. Teniendo en cuenta que cambiar de idea, es decir, de hipoteca, implica unos costes moderados, sopese muy bien que sacrifica y busque en todo caso las mejores condiciones.

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